El huevo de la serpiente

10/Dic/2015

El huevo de la serpiente

Conviene que todos los demócratas tengan muy claro que su enemigo común es siempre toda amenaza totalitaria. Y el Frente Nacional lo es. No solo por su xenofobia, su islamofobia y su antisemitismo, harto conocidos.
Fallecida en 2003 a los 87 años de edad, la periodista, escritora y política francesa Françoie Giroud dejó escrito un texto que pienso que conviene recordar ahora, tras la primera vuelta de las elecciones regionales francesas, que han confirmado el temor de que el ultraderechista y xenófobo Frente Nacional liderado por Marine Le Pen se convierta en el primer partido del país vecino.
“Así empieza el fascismo –escribió Françoise Giroud-. Nunca dice su nombre, se entiende, flota, y cuando enseña la nariz nos preguntamos: ¿Es él? ¿Seguro? ¡No hay que exagerar! Y después un día nos empiezan a llover palos y es demasiado tarde para expulsarlo.”
Françoise Giroud sabía de lo que hablaba. Fue miembro activo de la Resistencia francesa contra la ocupación nazi. También sabía de lo que hablaba el alemán Martin Niemoller, pastor luterano y poeta, autor de un breve y estremecedor poema que algunos atribuyen de forma equivocada a Bertolt Brecht.
“Cuando los nazis vinieron a llevarse a los comunistas, guardé silencio porque yo no era comunista -escribió Martin Niemoller-. Cuando encarcelaron a los socialdemócratas, guardé silencio porque yo no era socialdemócrata. Cuando vinieron a buscara los sindicalistas, no protesté porque yo no era sindicalista. Cuando vinieron a buscar a los judíos, no protesté, porque yo no era judío. Cuando vinieron a buscarme, ya no había nadie que pudiera protestar.”
Conviene que todos los demócratas tengan muy claro que su enemigo común es siempre toda amenaza totalitaria. Y el Frente Nacional lo es. No solo por su xenofobia, su islamofobia y su antisemitismo, harto conocidos. También lo es por toda su ideología y programa, que incluye desde el negacionismo del Holocausto hasta el recorte de todo tipo de libertades cívicas, de ataque frontal a los principios básicos de la República Francesa.
A pesar de todo ello, con cerca del 30% de los votos, el Frente Nacional es, en estos momentos, la primera fuerza política en Francia. Es el partido que cuenta con más apoyos entre los jóvenes galos y aumenta su influencia en los sectores más castigados por la crisis. Ocurrió ya esto en Alemania, cuando Adolf Hitler accedió al poder de forma democrática y a continuación impuso la dictadura nazi.
La victoria electoral del nazismo fue posible no solo por el voto de los sectores sociales más penalizados por las consecuencias de la gran depresión económica sino también por la división de los demócratas. Ojalá que esto no suceda ahora en Francia.
Los socialistas franceses han anunciado ya su retirada en la segunda vuelta de los comicios regionales del próximo domingo allí donde no tienen opciones reales de victoria, a favor de las candidaturas de la derecha conservadora y con el único objetivo de frenar la amenaza del Frente Nacional. Sería deseable que los conservadores hicieran lo mismo en sentido inverso, aunque no parecen estar por la labor.
Jordi García-Soler es periodista y analista político